Empleo y pobreza energética

El gesto tan cotidiano de llegar a casa y encender la calefacción en invierno o el aire acondicionado en verano está dejando de serlo para muchas familias en España debido a lo que se conoce como pobreza energética, algo que se agrava debido al aumento de la población en riesgo de pobreza, con más de 13 millones de personas en riesgo de exclusión social motivado por los efectos de la reforma laboral y la crisis que ha dejado un mercado de trabajo marcado por la precariedad laboral, salarios de ruina y a más de la mitad de personas desempleadas sin ninguna prestación al ser paradas de larga duración y no haberse puesto en funcionamiento una renta mínima garantizada cuando más se necesita. Y esto ocurre mientras las tres grandes compañías eléctricas que operan en España, Endesa, Iberdrola y Gas Natural FENOSA, obtienen un beneficio neto diario de unos veinte millones de euros.


No mas cortes de luz

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El encarecimiento del recibo de la luz en un 52%, el doble que la media de la Unión Europea, unido al incremento de personas en paro, devaluación salarial y pésimas condiciones de aislamiento de las viviendas de las personas más vulnerables, han creado un cóctel molotov que provoca la alarmante cifra de entre 7.000 y 10.000 fallecimientos anuales debido a la pobreza energética. Las personas mayores son las más vulnerables y alrededor de un 30% de las muertes prematuras en invierno se debe a insuficientes condiciones de climatización en sus viviendas.

En España hay más de cuatro millones de personas en esa dramática situación, dato que aumenta a los siete millones si incluimos a aquellas familias que pagan unas facturas por estos servicios que suponen un porcentaje muy alto de los ingresos. De hecho, según datos del INE, los hogares de rentas más bajas gastan un tercio menos en energía que los de mayor capacidad adquisitiva, pero tienen que hacer un esfuerzo cuatro veces mayor, en proporción a sus ingresos anuales, para poder hacer frente a sus facturas de energía doméstica. Este es un ejemplo más de que la situación laboral es un claro factor de vulnerabilidad, y hasta el propio INE reconoce que los hogares en paro y que dependen del subsidio de desempleo u otras prestaciones tienen mayor probabilidad de sufrir pobreza energética o que la incidencia es mayor cuando las personas que viven en la casa tienen contratos eventuales o temporales en lugar de fijos o indefinidos.

Todas estas cifras tendrían que hacer avergonzarse a nuestros gobiernos y a las empresas suministradoras pero hasta el momento los únicos que parecen concienciados con esta dramática situación somos los sindicatos, organizaciones sociales y, lógicamente, la sociedad.

Hasta la Justicia ha mostrado su cara más negativa tras la sentencia del Tribunal Supremo que considera incompatible con la directiva europea la financiación del bono social de la luz, eximiendo a las grandes eléctricas con beneficios multimillonarios de asumir la pobreza energética que el alto coste de sus tarifas provoca en uno de cada tres hogares españoles.

Cartel luz

La energía es un bien común esencial e indispensable y como tal debe ser procurado por administraciones y compañías suministradoras. De hecho, existe un amplio consenso sobre la ineficacia del actual bono social eléctrico ya que excluye a una gran parte de consumidores vulnerables, y beneficia a colectivos  como las familias numerosas con independencia de su renta. En CCOO entendemos que este bono debería incluir a todos los consumidores de electricidad y gas, con ingresos familiares por debajo de los límites que se establezcan, fijando varios niveles de ayuda en función de dichos ingresos y con unos grados de subvención en la factura que irían desde la gratuidad total para las familias más vulnerables, hasta descuentos muy significativos en los siguientes tramos. En paralelo, es urgente una norma estatal que establezca la prohibición de los cortes de suministros energéticos a los consumidores domésticos por falta de pago, sin una previa consulta a los correspondientes Servicios Sociales.

Por todo ello, CCOO se ha sumado a la campaña #NoMásCortesDeLuz con el objetivo de reivindicar la prohibición de los cortes de luz, la aprobación de una tarifa asequible regulada por el Gobierno, la auditoria al sistema eléctrico y la aplicación de un IVA superreducido y una reforma fiscal para que pague más quien más tiene, y como medida imprescindible, la creación de empleo de calidad y la recuperación del poder adquisitivo de las personas, pues no olvidemos que la falta de recursos económicos por la falta de empleo o salarios miserables junto a los abusos tarifarios son las principales causas de la pobreza energética y ya está bien de que siempre pasen frío los mismos.

7 comentarios
  1. Claro esta compañero. Pero el objetivo final debería ser nacionalizar la eléctricas e introducirlas en la constitución. Lo demas son parches
    Que de entrada bien ,

  2. Volver a las calles a reclamar lo nuestro.
    Es una vergüenza como las grandes empresas en sectores estratégicos, como es éste, sigan y sigan aumentando su tasa de ganancia a costa de vidas.
    Las empresas deben estar al servicio de la sociedad y no al revés.

  3. Es cierto. Una verdadera vergüenza . Todos tenemos derecho de un pokito de calor , y frio en nuestros hogares. Es una vergüenza k cuando le das a un interruptor, tengas miedo de cuanto subirá el recibo de la luz, gas

  4. ES vergonzoso que algo tan básico como poder calentarse en invierno, se haya convertido en un lujo para algunas personas, hay suficientes recursos en este planeta para todos, pero claro si se comparte algunos ministros y amiguetes no tendrán esas enormes fortunas.Lo que esas personas quizás no quieren ver que tanto abuso algún día les explotara en las narices.

  5. Totalmente de acuerdo con el artículo de Paco carbonero

    • Estoy con Paco Carbonero solo añadir que el sector ya está regulado.El problema de la energía en este país requiere una intervención (algo que las eléctricas llamarían una injerencia) en toda regla consensuada por todos los agentes sociales implicados. Empezaría por aplicar una carga impositiva más ecuánime y proporcionada a los tiempos que corren para un bien de PRIMERÍSIMA NECESIDAD y desde luego si van a inventar un “bono social” que lo hagan con una voluntad verdadaderamente inclusiva. Que podemos pensar los del estado llano. Los que vemos como los mismos políticos que deberían de dar protección a una sociedad debilitada por la crisis y el paro se sientan en los consejos de administración de las eléctricas a “regular tarifas.”
      Más de lo mismo…Pero aún no hemos perdido la confianza de que se podrá solucionar.

  6. Con todo el respeto…

    Poder calentar una casa en invierno o enfriarla en verano SIEMPRE HA SIDO UN LUJO. Toda mi infancia la he pasado con bolsas de agua caliente, bata y botas en invierno, y regulando muy bien la entrada de calor y la ventilación nocturna en verano. No tenía calefacción en invierno y no tenía (ni tengo) aire acondicionado en verano.

    ¿Alguno de Uds. ha viajado a algún país no europeo? ¿En serio consideran que es un “gesto cotidiano” llegar a casa y encender la calefacción?

    La electricidad es un bien básico, sí; pero la calefacción es un lujo (y siempre lo ha sido). No mezclemos conceptos.

    Por otro lado, un suministro eléctrico de la calidad a la que estamos acostumbrados en España tiene un coste. Y es bueno que la población entienda que tiene ese coste. Cuando se mete en la mentalidad colectiva la idea de que “la luz es algo mágico a lo que tienes derecho” (eliminando de un plumazo toda reflexión sobre la infraestructura, tecnología y conocimiento que exige su producción y distribución y, por supuesto, el coste que todo ello implica) abres la vía hacia una situación como la de algunos países del otro lado del océano Atlántico, donde, culturalmente, “la luz no se paga”; y el que lo hace es un pringao (y paga su pringuez a un precio insoportable).

    ¿De verdad a alguno de Uds. le parecería deseable una situación así? ¿Han pensado a dónde conduce? ¿Acaso les resulta ajena la figura del caradura, del que no paga porque no le da la gana? ¿Se imaginan que ése fuera el caso de una mayoría de la población? ¿Cómo se sostendría el sistema? ¿Sobre las espaldas de quiénes?

    Feliz año 2017. Ojalá nadie honrado padezca un corte. Pero ojalá también que no se permita a los que abusan sistemáticamente de la sociedad seguir aprovechándose de ella (y encima con las bendiciones de todos).

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